Ante la imposibilidad de invadir Gran Bretaña por mar, Napoleón recurrió al bloqueo continental. En consecuencia, no se permitiría la entrada de productos ingleses en Europa ni la salida de los europeos hacia la isla. La negativa de Portugal a adherirse a dicho bloqueo fue la ocasión para hacerse con el control de España.

España y Francia firmaron, el 27 de octubre de 1807, el Tratado de Fontainebleau. En teoría, representó la ocupación y reparto de Portugal entre ambos países. En la práctica, fue la llave para la entrada de tropas imperiales en España las cuales, días antes de la firma, ya habían empezado a desplegarse. Se acordó la llegada de 28.000 efectivos imperiales, a los que sumarían otros tantos españoles, que serían mantenidos por España durante todo el tiempo que permaneciesen en su territorio.

El País Vasco fue lugar de paso de enormes contingentes de tropas. La ruta comenzaba en Irún y continuaba por Hernani, Tolosa, Vergara, Mondragón y Vitoria. Las primeras unidades imperiales – dos batallones de infantería – llegaron a Vitoria el 23 de octubre.

A lo largo de las siguientes semanas, más y más unidades de
infantería y caballería, junto a trenes de artillería y equipajes, arribaron a nuestra ciudad donde descansaban, se abastecían y proseguían su camino hacia Portugal.