A los trece años, mientras proseguía con sus estudios en Bergara, Miguel Ricardo ingresó como cadete en el ejército real, concretamente en el Regimiento de Infantería de Sevilla, alcanzando dos años después el grado de subteniente.

Aconsejado por su tío Ignacio María de Álava y Sáenz de Navarrete (1750-1817), a quien admiraba y con quien compartiría muchas vicisitudes, Miguel Ricardo decidió variar su carrera profesional solicitando, en 1790, su ingreso en la Marina. Junto a su hermano Claudio, estudió navegación, artillería, maniobra y fortificación. Sus ascensos fueron rápidos gracias a sus méritos personales, a la excelente formación académica adquirida en Bergara y a la disposición de una extensa red de contactos familiares en el Ejército y en la Armada.

A lo largo de los siguientes años participó en diversas acciones militares y expediciones como, por ejemplo, la defensa de Ceuta (1791), la evacuación de Toulon (1793), la campaña de Italia (1794) o el viaje a Filipinas como ayudante mayor de su tío Ignacio María (1795). Tras varios avatares y servicios a su país, en 1805 era un avezado teniente de navío cuya primera gran prueba de fuego tuvo lugar en aguas gaditanas.