La aventura militar de Miguel Ricardo no concluyó en Vitoria. A lo largo de los siguientes meses acompañó a Wellington en su campaña y participó en varias acciones como, por ejemplo, la Batalla de Sorauren (julio de 1813), la acción sobre el Nive (diciembre de 1813), la Batalla de Orthez (febrero de 1814), la ocupación de Burdeos (marzo de 1814) y la Batalla de Tolousse (10 de abril de 1814).

Acabada la guerra, Miguel Ricardo y Wellington no se separaron e incluso viajaron juntos a Madrid con motivo de la visita del británico a Fernando VII. En mayo, fue designado embajador en la corte holandesa. Sin embargo, no pudo incorporarse ya que, en octubre de 1814 y bajo cargos falsos, fue arrestado. La detención provocó estupor en la Diputación y, sobre todo, en el Ayuntamiento de Vitoria el cual, desde el primer momento, le apoyó incondicionalmente. Permaneció preso hasta diciembre cuando salió libre y, además, con el grado de Teniente General.

En febrero de 1815, Miguel Ricardo ya era diplomático del nuevo Reino de los Países Bajos. Sin embargo, se encontraba en París con Wellington por comisión reservada. Allí le sorprendió la noticia del regreso de Napoleón a Francia en marzo de 1815.