1812 fue un año importante en la política alavesa. Por primera vez desde la invasión, las Juntas Generales pudieron celebrar asamblea. Sin duda, la actividad de la guerrilla en Álava fue clave a la hora de garantizar la seguridad de la reunión que tuvo lugar el 27 de mayo en la localidad de Tertanga. Básicamente, en ella se trataron diversas cuestiones relacionadas con suministros y contribuciones.

Mayor relevancia tuvo la siguiente reunión de las Juntas Generales, celebrada entre el 25 y 29 de noviembre en el santuario de Nuestra Señora de la Encina (Arceniega). En ella se produjo el nombramiento, por aclamación, de Miguel Ricardo de Álava como Diputado General en base a su patriotismo y su formación. El día 27 las Juntas juraron la Constitución de Cádiz y, como dato curioso, se proclamó compatrona de Álava – junto a San Prudencio- a Nuestra Señora de la Encina. El resto de sesiones se centraron en cuestiones como alistamientos y contribuciones.

Dado que Miguel Ricardo no podía ejercer sus funciones al estar en el frente, Mateo Iruegas y Aldama ocupó temporalmente el cargo. Según el historiador José María Ortiz de Orruño, el caso de Miguel Ricardo es llamativo ya que, poco más tarde, la Regencia le otorgó la Jefatura Política de Álava. En consecuencia, concentró dos cargos en su persona, uno foral y otro constitucional.