Gracias a su habilidad a la hora de sintetizar y explicar, Miguel Ricardo fue elegido por sus superiores para transmitir información sobre operaciones militares. A lo largo de 1809 y 1810, la Junta Central le encargó, en diversas ocasiones, informar al general británico Arthur Wellesley, futuro Duque de Wellington (1769-1852).

Desde un principio, Wellington supo apreciar las cualidades de aquel oficial vitoriano. Poco a poco fue surgiendo una mayor confianza entre ambos y, en junio de 1810, Miguel Ricardo quedó definitivamente agregado al Estado Mayor británico como representante oficial del Gobierno de Cádiz.
Durante los cuatro años que estuvo en el cuartel general británico aprendió a escribir y hablar en inglés.

En 1809 Arthur Wellesley detentaba el cargo de comandante en jefe de las fuerzas británicas en Portugal. Era un estratega tremendamente organizado que prestaba atención a todos los detalles. Siempre llevaba consigo un portafolio de campaña donde anotaba observaciones y transmitía órdenes. En el plano personal era una persona fría, maniática con el aspecto físico y que no permitía en su presencia ninguna expresión vulgar. No obstante, Miguel Ricardo fue una de las pocas personas con las que hizo una excepción y a las que mostró su lado más humano.