El Cuerpo de Miñones no ha sido una fuerza policial centrada, exclusivamente, en el mantenimiento del orden público o en el control de las carreteras. Se trata de una institución de carácter civil puesta al servicio de los alaveses con quienes ha compartido y sigue compartiendo espacios y celebraciones. De hecho, el término “miñón” está indisolublemente unido a lo genuinamente “alavés” como también lo están, por ejemplo, las festividades de San Prudencio y Nuestra Señora de Estibaliz. Varios de los servicios prestados por los miñones están relacionados con situaciones de emergencia. Entre ellas, podemos destacar su participación en el auxilio a varios pueblos durante las fuertes nevadas de 1867 y la extinción de incendios en diversas localidades alavesas, particularmente el producido en Vitoria, el 4 de junio de 1867, en una manzana de casas de la Calle de la Estación (actual Calle Dato).

También hay que recordar el papel jugado por nuestra policía foral durante las inundaciones que afectaron al Valle de Ayala, especialmente a Llodio, los días 26 y 27 de agosto de 1983. Allí, cinco personas perdieron la vida tras el desborde del río Nervión. Durante aquellas terribles circunstancias, los miñones llevaron a cabo diversas funciones de prevención y auxilio, distribución de ayuda a los damnificados, protección de la propiedad privada y cuidado de las vías de comunicación.

Tradicionalmente, el pueblo alavés ha sido muy religioso y, de hecho, el Cuerpo de Miñones ha estado presente en sus principales festividades. Por ejemplo, ha escoltado tanto las procesiones de Nuestra Señora de Estibaliz y San Prudencio -patrona y patrón de Álava, respectivamente como la imagen de la Virgen Blanca -patrona de Vitoria- durante la popular Procesión del Rosario de la Aurora que se celebra cada 5 de agosto.

Asimismo, los miñones se han encargado del control de la entrada a los espectáculos deportivos, teatrales y cinematográficos. Finalmente, otras funciones desarrolladas, y no tan conocidas, han sido la distribución de vacunas, la asistencia a las personas extraviadas por el campo, la entrega de equipajes a transeúntes y el acompañamiento a personas foráneas con demencia que volvían a su provincia en tren.