DESDE LOS ORÍGENES HASTA EL SIGLO XIX

Hasta finales del siglo XVIII no había un cuerpo policial mínimamente uniformado. Hasta entonces, el vestuario de los cuadrilleros consistía en prendas de uso cotidiano. Esto les permitía mezclarse entre la población civil sin llamar la atención, una cuestión importante dada la tradicional animadversión popular hacia los representantes de la ley. Por ejemplo, el Reglamento de 1797 señalaba, como elementos de vestuario, casaquilla, calzón, camisa, chaleco, polainas, alpargatas y sombrero. Dicho vestuario era pagado por el propio agente por lo que éste solía recurrir a prendas de precio asequible.

En el siglo XIX comenzó a darse una paulatina distinción de los miñones. Se empezaron a llevar, por ejemplo, chapas de identificación en los sombreros. El Reglamento de 1825 estableció dos tipos de vestuario, uno de paisano y otro más identificativo del Cuerpo. Las prendas utilizadas eran chaqueta, pantalón, camisa, chaleco, corbatín, gorra, botines y levita.

Tras la Primera Guerra Carlista, se abogó por un uniforme más complejo y más acorde con la imagen de corrección que pretendía dar la Diputación. Los sucesivos reglamentos del siglo XIX establecieron diversos tipos, colores y materiales de las prendas. Desde 1848 ya se llevaba la boina, sin duda la prenda más característica del miñón. Asimismo, aunque en el siglo XIX todavía no se había establecido un uniforme de gala, salvo en el caso de los oficiales, el Cuerpo empleaba varias prendas especiales para los actos más protocolarios como, por ejemplo, chaquetas, pantalones y botines.

SIGLOS XX Y XXI

En el siglo XX se estableció la utilización de un vestuario de gala y de un uniforme diario habiendo, en este último caso, uno apropiado para el verano y otro más abrigado para el invierno.

Las diversas reglamentaciones han fijado la tipología, color y material de las prendas. A grandes rasgos, el color azul turquí se ha reservado para el uniforme de gala mientras que el color caqui se ha utilizado para el diario. En todas las normativas, la boina encarnada no ha sufrido variaciones y sigue siendo, hasta hoy, la principal prenda distintiva del miñón.

El actual equipamiento de los miñones consta de los siguientes elementos…
-traje de gala: guerrera de paño azul, cuello cerrado y bocamangas de color encarnado, pantalón recto del mismo paño y color que la guerrera y con doble franja encarnada, guantes blancos, botas negras y boina encarnada.

-uniforme diario: guerrera abierta color caqui con cinco botones en los que figuran el escudo provincial, hombreras y bocamanga de color encarnado, pantalón recto color caqui, corbata con nudo ancho, botas y polainas negras y boina encarnada.

No podemos olvidar la vestimenta de gala de los Trompeteros, Txistularis y Maceros la cual se utilizó, por primera vez, en 1939. Su confección se basó en diversos bocetos del pintor vitoriano Adrián Aldecoa y, sin duda, resulta de lo más llamativo y acorde con la solemnidad de la Diputación alavesa.

Desde el 17 de julio de 2017 se incorpora un vestuario nuevo.