Acabada la Guerra Civil, la suerte de las policías forales había sido dispar. En el caso de Vizcaya y Guipúzcoa, los miqueletes fueron disueltos en agosto de 1937 por “su participación directa al lado de los enemigos del Movimiento Nacional”. En cambio, Álava, gracias a su apoyo al bando vencedor, mantuvo, además del Cuerpo de Miñones, su Concierto Económico. Ello permitió una política fiscal muy atractiva que favoreció, durante las siguientes décadas, la inversión empresarial.

En 1940, el Reglamento del Cuerpo de Miñones estableció tres secciones. La primera se encargaba de los servicios generales y de la recaudación; la segunda estaba centrada en la conservación de las carreteras; y la tercera se ocupaba de la vigilancia de los montes. En 1949, el número total de efectivos superaba los doscientos.

A lo largo de los siguientes años, las funciones desarrolladas por el cuerpo siguieron siendo las mismas si bien, en 1963, con la supresión de los arbitrios provinciales, se produjo un cierre de los puestos de recaudación repartidos por la provincia y una redistribución de su personal a puestos de vigilancia y auxilio en carretera. Concretamente en esta última función, el Cuerpo de Miñones colaboró con la Guardia Civil.

Como novedad, en 1974 se estableció -previo concurso- que la jefatura del cuerpo fuese compartida con un subjefe perteneciente al Ejército.