En marzo de 1793, la monarquía española y la república francesa entraron en guerra. La llamada “Guerra de la Convención” abrió el ciclo de conflictos armados que, a lo largo del siguiente siglo, desangraron humana y económicamente a los territorios vascos. Esta guerra no pudo venir en el peor momento para nuestra provincia la cual estaba atravesando por una fase de estancamiento económico.

Una de las consecuencias de la crisis fue un aumento de la comisión de delitos, especialmente los de contrabando y bandidaje. En consecuencia, el 23 de noviembre de 1793, la Junta General aprobó un decreto ordenando “Que se persiga á los Ladrones, Vagos, Contrabandistas, y Malhechores por todas las Justicias, así Ordinarias, como de Hermandad, y los Ayuntamientos, Concejos y Vecinos por quantos medios dicte la prudencia y exija la necesidad, hasta estinguir ó auyentar este género pernicioso de gente, contraria á la tranquilidad pública”.

A tal efecto, se constituyó una compañía de 33 cuadrilleros de Hermandad los cuales, en caso necesario, podían contar con la ayuda de los vecinos de los pueblos. Por desgracia, el número de cuadrilleros era insuficiente para controlar toda la provincia. De hecho, en mayo de 1794, la compañía acabó disuelta por el alto coste económico que representaba para los pueblos alaveses.