El artículo 17 del Estatuto de Guernica ha servido para regular las competencias de la Comunidad Autónoma Vasca en materia policial con el fin de constituir una policía integral, eficiente, democrática y civil. Por ello, se estableció que, en un principio, las policías autónomas vascas estuviesen constituidas por los cuerpos de miñones alaveses y vizcaínos y de miqueletes guipuzcoanos pudiendo, posteriormente, acordarse la unificación de estos tres cuerpos policiales en uno sólo o procederse a una reorganización para cumplir las competencias asumidas. Todo ello, sin perjuicio de la subsistencia de dichos tradicionales cuerpos forales de seguridad.

El Decreto 344/1992, de 22 de diciembre, estableció la trasferencia del servicio de Miñones desde el Territorio Histórico de Álava a las instituciones comunes de la Comunidad Autónoma del País Vasco. De este modo, el Servicio de Miñones, con sus medios personales y materiales, quedaba adscrito al Departamento de Interior del Gobierno Vasco.

En base al objetivo último de una Ertzaintza como cuerpo policial integral y al deseo de un régimen estatutario común para todas las policías vascas, se aprobó la Ley 4/1992, de 17 de julio, de Policía del País Vasco.